La alegría de los niños que siembran árboles - La Colmena

La alegría de los niños que siembran árboles

El sábado 18 de junio, los vecinos de Aura de Villa Club, se citaron desde muy temprano para sembrar guayacanes como parte de un proyecto —que ya lleva tres años y se realiza en conjunto con el Municipio de Daule—, cuya idea es aumentar el índice de áreas verdes en ese cantón.

Vecinos siembran árboles en Aura de Villa Club
Vecinos siembran árboles en Aura de Villa Club

Existe una antigua tradición hindú que se lleva a cabo para celebrar el nacimiento de un nuevo miembro de una familia. En este ritual, los padres del recién nacido plantan un árbol en el patio de su casa y lo cuidan hasta que su hijo cumpla la mayoría de edad, entonces se lo obsequian. Ese momento es el más importante del ritual, porque cuando los padres entregan el árbol al hijo ─ambos de la misma edad─ le otorgan también una gran responsabilidad. El niño que criaron, está a cargo de su vida que se refleja en la del árbol. Es una forma de decir: “Confiamos en ti, aquí comienza tu historia”. Este acto constituye la creación de un vínculo muy fuerte entre la familia y este árbol que representa la unión y el poder de la persistencia.

Quizás sin el conocimiento de esta tradición, pero con una intención similar, a más de 15 mil kilómetros de distancia de la India, varias urbanizaciones de Villa Club, La Joya y Villa del Rey, plantaron dos tipos de guayacanes─de flores amarillas y rosadas─. El sábado 18 de junio, los vecinos de Aura de Villa Club, se citaron desde muy temprano para sembrar guayacanes como parte de un proyecto —que ya lleva tres años y se realiza en conjunto con el Municipio de Daule—, cuya idea es aumentar el índice de áreas verdes en ese cantón.

“Mateo y Rodolfo van a adoptar este arbolito. Lo mucho o lo poco que crezca este arbolito, dependerá de lo mucho o lo poco que ellos lo cuiden”, así recitaba la bióloga Nancy Acosta de la Dirección Ambiental del Municipio de Daule, cuando esos dos niños de Aura sembraron juntos su guayacán en la entrada principal de la urbanización. De igual forma, cada vez que alguien plantaba un nuevo arbolito, Nancy se encargaba de encargar a quien lo plantó, su cuidado y su crecimiento. Aunque el evento fue para público de todas las edades, la idea era que los niños se comprometieran en la siembrade su árbol, porque de esa manera tendrían la responsabilidad de cuidarlo y de ver crecer el fruto de su trabajo.

El sábado 18 de junio, los vecinos de Aura de Villa Club, se citaron desde muy temprano para sembrar guayacanes como parte de un proyecto —que ya lleva tres años y se realiza en conjunto con el Municipio de Daule—, cuya idea es aumentar el índice de áreas verdes en ese cantón.

En las Ciudades para Vivir, siempre se están realizando siembras de árboles en las que intervienen las familias de la comunidad. Este proyecto impulsado por el Municipio de Daule, busca que los niños forjen una conexión especial de cariño y respeto hacia los árboles, realizando un pacto simbólico entre ambos. Es la versión de la antigua tradición india, adaptada a las Ciudades para Vivir.

Al final de la siembra, nacieron 180 guayacanes que se plantaron en las etapas Kryptón y Estelar de Villa Club; Rubí y Perla de La Joya; y Princesa Diana y Rey Arturo de Villa del Rey. Este tipo de árboles son nativos del sector y pueden llegar a crecer hasta 30 o 40 metros, en un lapso de cinco años. En Aura, las especies se plantaron en sitios estratégicos como en las dos garitas, la sede social y los parques, debido a que están cerca de rociadores de agua y son zonas de encuentro para la comunidad.

El futuro es hoy y comienza desde las pequeñas acciones, como apadrinar un árbol o compartir tiempo en familia bajo su sombra. Así creamos conciencia colectiva y respeto hacía todas las formas de vida. Esas semillas empezarán a crecer al mismo ritmo que crece un niño; en unos años, ellos recordarán cómo el tiempo ha pasado y ambos han asentado raíces y florecido. Esa experiencia, les permite sensibilizarse ante los seres vivos y desarrollar vínculos que podrán posteriormente transmitir a sus hijos, para que éstos también sean capaces de cuidar de un árbol tanto como se cuida la vida.


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