Danzas Jazz

José Miguel Salem tenía 23 años cuando regresó a Guayaquil luego de haber estudiado danza y teatro en Nueva York. Era 1988, y en su ciudad natal la escena artística era nula: no se hacían espectáculos teatrales, ni tampoco había gente interesada en que se los hiciera. Fue entonces que fundó Danzas Jazz, el primer grupo de teatro musical en la ciudad y con el que montó —ese mismo año— Una noche en Broadway, el primero de los más de cincuenta musicales que ha creado desde ese entonces. Hoy, Salem, es uno de los referentes más significativos de la escena cultural de la ciudad y maneja cinco escuelas de formación en danza. Una de ellas está ubicada en La Piazza Villa Club.

Danzas Jazz tiene más de 25 años formando a bailarines especializados en jazz, hip hop, y lírico. Por la escuela han pasado muchas de las figuras de pantalla nacional como Marián Sabaté y Carla Sala. A lo largo de su trayectoria, la academia se ha convertido en la fábrica de los mejores bailarines de la ciudad. Los alumnos que se forman aquí están preparándose constantemente para brindar espectáculos. Todos los años los bailarines de la escuela se presentan en uno de los teatros más grandes de Guayaquil, para exhibir las destrezas que van adquiriendo en su formación. Es una forma de estar en contacto con las tablas e ir ganando experiencia como bailarín; porque una cosa es bailar en la salón de clase, y otra muy distinta es hacerlo frente a miles de personas.

A lo largo de su trayectoria, la academia Danzas Jazz se ha convertido en la fábrica de los mejores bailarines de la ciudad. Los alumnos que se forman aquí están preparándose constantemente para brindar espectáculos.

Para ser bailarina profesional se debe comenzar desde bien temprano. A nivel mundial, las bailarinas profesionales en algún género clásico como el ballet o el jazz, tienen en promedio quince años. Por eso en Danzas Jazz reciben a las niñas desde los dos años. A esa edad no se les exige un entrenamiento riguroso; sino más bien se las va acercando a la danza a través de juegos y canciones infantiles. El énfasis de la enseñanza está en la coordinación y en la expresión corporal, y recién a los siete años —luego de haber tenido un breve acercamiento con el jazz y el hip hop— es cuando comienza un entrenamiento más riguroso en la técnica.  Pero si se quiere empezar a bailar siendo adulto, también lo puede hacer. Aquí se recibe a todos los que se sientan bien moviendo el cuerpo; la edad no es una restricción. Hay clases tanto para niñas chiquitas hasta para gente mayor.

La escuela maneja horarios durante todo el día. Sin embargo, el preferido de esta época es el de la tarde, pues permite el desarrollo de una actividad extracurricular perfecta para las niñas que van a la escuela. Para muchas alumnas que empiezan desde temprana edad, su mayor anhelo es cursar los ocho niveles de jazz y obtener el título de bailarina DanzasJazz Junior. La carrera tiene recompensa pues las que demuestran tener un excelente desempeño, logran ser parte del cuerpo de baile oficial de la academia. Y quizá algún día podrán tener un rol protagónico en alguna de las producciones de la compañía que ha montado obras de estilo musical como Cenicienta hasta Chicago.

Para más información, pueden llamar al 2376043.