Más de 180 nadadores bracearon por una medalla de oro en Rubí

Cada vez que Mauricio Moya se clava a la piscina, imagina que sus brazadas son igual de rápidas que las de Michael Phelps, el nadador olímpico con más medallas de oro de todos los tiempos. “Cuando nado intento tener los dedos bien apretados para que el agua no pase, mi profe dice que así es la forma correcta para nadar lo más rápido como Michael Phelps” dice Mauricio, agitado y con el cuerpo mojado, luego de haber competido en el campeonato de natación en Rubí de La Joya. Al igual que él, otros 180 niños de dos a catorce años, nadaron la mañana del domingo 7 de agosto por una medalla de oro, plata o bronce.

Este es el segundo campeonato de natación en Rubí organizado por el profesor —y residente— Víctor Salcedo. “El año pasado lo hicimos en octubre, pero esta vez lo adelantamos para que coincida con los juegos olímpicos, así los muchachos se sienten más motivados”. Salcedo trabajó en la Federación del Guayas, y por eso conoce a la gran mayoría de las escuelas de natación de la ciudad. Logró que vinieran nadadores desde Naranjito y de Ciudad Celeste. Ese día, los ojos de todos los espectadores no se despegaron de la piscina tipo semi-olímpica en la que los niños nadaron rondas de 25 metros.

Este es el segundo campeonato de natación en Rubí organizado por el profesor —y residente— Víctor Salcedo, en el que participaron 180 niños de dos a catorce años, nadaron la mañana del domingo 7 de agosto por una medalla de oro, plata o bronce.

En Guayaquil hay muy pocas piscinas para entrenar natación. Algunas inclusive son exclusivas para socios de clubes privados que pagan membresías altísimas. Una —de las dos piscinas públicas que hay— estuvo averiada durante dos meses por una fisura causada por el terremoto de abril de 2016. En una ciudad donde las opciones accesibles son escasas, la natación (en ocasiones) se convierte en un deporte exclusivo. A pocos metros de Guayaquil, en Daule, miles de ciudadanos tienen hoy al deporte como una práctica cercana. Muchas urbanizaciones de las Ciudades para Vivir tiene una piscina tipo semi-olímpica, ideal para entrenar uno de los deportes más completos que existe.

La mañana del domingo 7 de agosto, los alrededores de la piscina estuvieron copados por los asistentes que no pararon de alentar a su nadador favorito. El día tuvo un ritmo acelerado, en tres horas se realizaron ochenta y cinco series. Fue una competencia fluida, ni bien salían los primeros competidores, entraban los siguientes. En cada serie competían cinco chicos, que en promedio nadaban los veinticinco metros en dos minutos. El tiempo que hacían no contaba, bastaba con llegar primero para declararse ganador. Se repartieron 400 medallas que se disputaron en estilo libre, patada libre y postas.