Los lugares más seguros para vivir no están en Guayaquil - La Colmena

Los lugares más seguros para vivir no están en Guayaquil

Las mejores ciudades saben que la vida es eso que pasa afuera de sus casas. No poder salir y disfrutar de lo que ofrece su ciudad —parques, áreas verdes, lugares de esparcimiento— es también limitar el tiempo de vida.

Los lugares más seguros para vivir no están en Guayaquil ¿Dónde encontrarlos?
Los lugares más seguros para vivir no están en Guayaquil ¿Dónde encontrarlos?

Carolina Meza tuvo que vender su regalo más preciado: la casa que heredó de sus padres. “Mi marido me insistió por mucho tiempo venderla, pero para mí era difícil, era el último recuerdo que tenía de mis padres” explica con nostalgia Carolina “pero la situación era invivible para nosotros”. Hace cuatro años dejó La Saiba, un barrio al sur de Guayaquil, para mudarse a Murano de La Joya. “Más de dos veces nos asaltaron al pie de nuestra casa, perdí mi anillo de matrimonio y los niños asustados” cuenta Carolina quien tiene dos hijos, uno de ocho y otro de doce. Ella tuvo que cerrar las puertas del lugar donde se crió para abrir unas nuevas: las que le dan la seguridad que merece su familia.

Alrededor de dieciocho mil familias viven hoy en Ciudad Celeste, Villa Club, La Joya o Villa del Rey. Son cerca de cuarenta urbanizaciones privadas, la mayoría de quienes viven aquí dejaron Guayaquil porque estos proyectos les brindan un ambiente saludable para su familia. Cuando a Marieta Haramuniz le preguntan por qué eligió cambiarse desde los Samanes a Villa Club ella contesta “por la tranquilidad y sobretodo la seguridad que se tiene aquí”. Es una respuesta que le hace eco a las demás familias. Para muchos guayaquileños lo peor de su ciudad es la constante sensación de inseguridad. De acuerdo a una encuesta realizada por CEDATOS en el 2011, el 51% de ellos había sufrido algún asalto. Una de cada dos familias de las que dejaron Guayaquil para mudarse a Daule o Samborondón fueron alguna vez víctimas de delincuencia. Siguiendo el mismo estudio, para los guayaquileños (un 60%) el mayor problema de su ciudad son los robos. Para los habitantes de esa ciudad pareciera que un lugar libre de delincuentes solo los hay en las fábulas de niños. Sin embargo, lo más parecido a esto existe a veinte minutos de su ciudad en Ciudad Celeste, Villa Club, La Joya o Villa del Rey.

Las mejores ciudades saben que la vida es eso que pasa afuera de sus casas. No poder salir y disfrutar de lo que ofrece su ciudad —parques, áreas verdes, lugares de esparcimiento— es también limitar el tiempo de vida. “Teníamos un parque en la esquina de nuestra casa pero nunca podíamos ir” dice Stanley Jama quien se mudó de Las Acacias a La Joya en el 2013. Ese mismo año, de acuerdo a un informe del ECU911, durante junio en Guayaquil ocurrieron más de cuatro mil delitos a la propiedad, mientras que en Daule apenas 52. Para Stanley lejos quedaron los días llenos de zozobra en los que ni bien bajaba de su carro debía entrar a prisa a su casa. Recuerda riendo que la puerta de su antigua casa estuvo asegurada por dos picaportes, una cadena, y tres candados. Para cerrar su casa en Murano solo necesita una llave, la misma que le dieron el día que la inmobiliaria se la entregó.

Para entrar a alguna urbanización de las Ciudades para Vivir, se debe primero pasar por el control de la garita. Allí un guardia, siguiendo con el protocolo establecido como norma estándar entre urbanizcaiones y de acuerdo a lo que establece cada empresa de seguridad a cargo, le preguntará al visitante dónde se dirige, y una vez que haya anotado la información de identidad, anunciará su llegada. El ingreso lo autoriza la familia residente, de lo contrario será denegado su paso. Quienes viven dentro pueden ingresar usando una tarjeta magnética que abrirá la puerta de la urbanización. Es un sistema de guardiana privada —pagada por cada una de las familias residentes a través de las alícuotas— que trabaja las veinticuatro horas de todos los días. Lo importante es que todos los vecinos asuman sus responsabilidades como miembros de una comunidad, pues del respeto que ellos apliquen a las normas de seguridad, dependerá el éxito de las mismas. El apoyo de la tecnología es también un factor importante. En Quarzo, la administración ha instalado varias cámaras de circuito cerrado que monitorea todos los rincones de la urbanización. Eso fue posible gracias a la autogestión de los residentes .Los mejores mecanismos de seguridad se construyen desde los mismos ciudadanos. Aquí los habitantes protegen no solo su domicilio, sino todo el espacio común que también adquirieron al vivir en una urbanización. Necesitan controlar y estar seguros que los árboles estén debidamente podados, el agua de la piscina libre de impurezas, las canchas en buen estado y las veredas limpias. Por supuesto, no hay ciudades perfectas y la pequeña cifra que reportan las estadísticas no se puede negar. Para eso, las comunidades siguen trabajando pero saben que mucho depende también de la fuerza pública y las condiciones generales del Ecuador. Pero los niveles de seguridad que se viven en las Ciudades para Vivir son envidiables.


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