La mejor patinadora artística del Ecuador, da clases en Doral - La Colmena

La mejor patinadora artística del Ecuador, da clases en Doral

Dos días a la semana nueve niñas aprenden de la mejor deportista ecuatoriana.

Eduarda Fuentes enseña patinaje artístico a 9 niñas de 8 años

Cada vez que Eduarda Fuentes se pone sus patines blancos y comienza a girar en la mitad de la pista, sus alumnas la observan como si estuviesen bajo un hechizo. Le ruegan que repita una y otra vez las piruetas que ellas sueñan poder hacer algún día. Ella es su más grande inspiración, y no es para menos: es la mejor patinadora artística del Ecuador. Ha practicado este deporte la mayor parte de su vida y desde hace tres meses, a petición de un grupo de niñas pequeñas que deseaban aprenderlo, da clases en Doral de Villa Club, el mismo lugar en donde vive.

Eduarda conoció el patinaje por casualidad. Tenía ocho años cuando acompañó a una amiga de la escuela a una de sus clases. Ahí se enamoró: lo ha practicado por quince años. Hoy tiene veintitrés, y es seleccionada nacional, condecorada como “deportista de alto rendimiento” en el país. “Creo que nunca se puede dejar de aprender en el patinaje” dice esta patinadora, quien en febrero pasado ganó medalla de plata en el Campeonato Panamericano en Kissime, Florida, Estados Unidos. Cuando niña veía imposible patinar como lo hacen las europeas —que son las mejores a nivel mundial—, y hoy se atreve a decir que Ecuador ya es un rival a ser considerado con seriedad.

Entrena todos los días, y cuando no puede ir hasta la Federación Deportiva, lo hace en la cancha multideportiva de su urbanización. El espacio en Doral fue ideal para practicar la coreografía que bailó en mayo de 2016 en el Mundial de Patinaje en Italia. En esa misma cancha, desde hace tres meses, les enseña a nueve niñas a deslizarse con los patines. Todas de aproximadamente ocho años, la misma edad que Eduarda tenía cuando comenzó. “Primero les enseñé cómo caminar con los patines” explica: para las que no sabían nada incluso les apretaba las tuercas de las ruedas para que no se deslicen tan fácil. A los tres meses de haber empezado, las niñas ya han comenzado a dar giros cortos. Cuando alguna lo logra, todas saltan de emoción.

Las clases son dos veces por semana, martes y jueves a las cuatro y media de la tarde. Allí, las niñas patinan mientras sus madres, y algunas abuelas, les toman fotos. Los patines no los venden en el país, así que todas las mamás se pusieron de acuerdo para pedirlos al exterior. Todo sea por el orgullo de ver a sus hijas convertirse en pequeñas expertas.

Para más información, se puede contactar a Eduarda Fuentes, al 0992433721.


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